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Mucha gente opina que el sistema electoral español tiene varios problemas: el uso de la Ley D'Hont, las listas cerradas elegidas por los partidos, etc.. pero a nuestro entender todos estos problemas son minucias en comparación con un problema grave y fundamental, que es la elección de la circunscripción electoral. En España hay 52 circunscripciones electorales, una por cada provincia más Ceuta y Melilla. A cada una de estas circunscripciones se le asigna un número de diputados en función de su población, con un mínimo de dos diputados por provincia (uno para Ceuta y Melilla). El problema surge porque el tamaño de las circunscripciones es muy pequeño y la mayoría de ellas tienen un número muy pequeño de diputados (el promedio es de 5,6 diputados). De hecho, sólo hay 6 provincias en las que se elijan 10 o más diputados y sólo 2 (Madrid y Barcelona) en las que se elige un número realmente grande (35 y 31 respectivamente). Cuando hay muy pocos diputados para repartir se producen varios efectos muy distorsionadores de la situación política: únicamente pueden obtener diputados los partidos muy mayoritarios, los votos a los partidos minoritarios se pierden y se producen situaciones en las que el reparto es prácticamente inamovible o, por el contrario, es muy sensible a unos pocos votos. Las consecuencias Veamos con más detalle estos problemas: En una provincia en la que se elijan menos de 10 diputados hace falta que una formación política obtenga por lo menos el 10% de los sufragios para obtener un diputado. Esto hace que las formaciones políticas minoritarias no tengan ninguna posibilidad de obtener un escaño, lo que nos lleva a un bipartidismo flagrante. En por lo menos 35 de las circunscripciones sólo van a obtener escaños el PSOE y el PP. Tomemos una provincia como Burgos. En 2004 hicieron falta unos 45,000 votos para obtener un diputado, es decir el 19% de los votantes. En una provincia como esta, partidos no mayoritarios como IU, Los Verdes o la nueva formación UPyD no tienen la más mínima posibilidad de obtener un diputado. La única excepción a esta situación que desfavorece a los partidos minoritarios, son los partidos nacionalistas. Al decidirse el voto en circunscripciones que están definidas según la distribución natural de estos partidos, pueden concentrar sus votos en estas circunscripciones y de esta forma no resultar minoritarios dentro de ellas. En muchas ocasiones se dice que el sistema electoral favorece a los partidos nacionalistas, pero esto no es estrictamente cierto. Lo que si es cierto es que no les perjudica igual que a otras opciones minoritarias. Por poner un ejemplo, supongamos que la circunscripción electoral se hiciese no geográficamente sino por la ocupación (tantos escaños para los funcionarios, tantos para los parados, otros para los obreros de la construcción, etc...). Veríamos entonces como aparecería el "partido de los parados", la "unión de funcionarios", etc... ya que el sistema electoral favorecería que sus votos se agrupasen de forma no minoritaria en cada circunscripción. Con la situación actual nos encontramos, por ejemplo, que partidos nacionalistas con muchos menos votos que IU obtienen más diputados que esta agrupación. Salvo a algunos votantes de estos partidos nacionalistas no creo que a nadie le parezca una situación justa (no estamos en contra de los partidos nacionalistas per se, únicamente creemos que las reglas deberían ser iguales para todos) Otro efecto perverso de las circunscripciones con muy pocos diputados es que se producen dos tipos de situaciones distorsionantes de la situación política. En algunas provincias (normalmente las que tienen un número par de diputados para repartir) la distribución de diputados entre las dos fuerzas mayoritarias (PP y PSOE) es muy estable e insensible a las corrientes de opinión política. Tomemos una provincia como Albacete. Allí hay 4 diputados para repartir. Los votos al PSOE han variado en las últimas elecciones entre los 90,000 y los 110,000. Los votos al PP han variado entre los 100,000 y los 120,000, unas variaciones cercanas al 20% en ambos casos. Pero para poder obtener un tercer diputado cualquiera de las dos fuerzas políticas necesitaría obtener el 50% de votos más que su adversario y este es un obejtivo muy, muy complicado. En Albacete va a haber con toda seguridad 2 diputados para el PSOE y 2 para el PP en 2008. Así, nos encontramos con que hay 16 provincias en las que ha habido la misma distribución de escaños desde 1996. La guerra de Irak, el 11-M, ETA, el estatuto de Cataluña, la situación económica o la inmigración, Zapatero o Rajoy van a dar igual, el resultado electoral permanece inalterable. Esto, la verdad, no parece muy lógico ni democrático. Por el contrario, hay otras provincias (normalmente las que tienen un número impar de escaños a repartir) en las que la distribución de escaños se decide por muy pocos votos y que son muy dependientes del estado de opinión del momento. Esto de por sí no es malo, de hecho creemos que es la situación óptima ya que recoge la decisión política de los votantes. El efecto perverso se produce cuando son muy pocos los escaños a repartir, entonces el partido más votado obtiene un sobrepremio en cuanto al número de escaños correspondientes a sus votos. Tomemos el ejemplo de una provincia como Teruel con tres escaños a repartir. Allí la formación que obtenga más votos se lleva 2 diputados y la otra 1. En 2004 el PSOE se llevó dos diputados (el 66%) con el 41,02% de los votos, mientras que el PP se llevó 1 diputado (el 33%) con el 40,87% de los votos. Si a alguien esto le parece justo, que venga y lo diga. A nosotros no. Nos encontramos así que hay una serie de provincias en las que el resultado electoral está cantado por adelantado, son provincias "aburridas" o "frías". Hay otras provincias en las que el resultado está muy en el aire. Son provincias "interesantes" o "calientes". Por tanto vamos a tener dos tipos de electores, algunos que no van a tener apenas importancia para el resultado final y otros que son, en cambio, fundamentales. Esto nos parece una distorsión de la democracia en la que cada voto debería tener la misma importancia. Por último tenemos que decir que el hecho de que la circunscripción electoral sea la provincia es absurdo en nuestro sistema político ya que los diputados elegidos únicamente responden a las directivas de los partidos que los nombraron, no a los intereses concretos de la provincia por la que fueron elegidos ¿Alguien se imagina a un diputado del PSOE o del PP votando en contra de las directrices de su partido porque la norma que se esté discutiendo afecte de alguna manera especial a la provincia por la que fue elegido? El voto útil Todos estos problemas de nuestro sistema electoral hacen que aparezca otro elemento distorsionante: el voto útil. Como hemos visto, con el sistema actual en la mayoría de las provincias los partidos minoritarios no tienen ninguna esperanza de obtener un diputado. Esto genera que mucha gente recurra al voto útil, votando a un partido que no sería su primera elección pero al que vota porque su partido elegido no tiene opciones en su provincia. Esto genera una nueva distorsión democrática ya que lo ideal es que cada uno pudiese votar a su partido elegido en igualdad de condiciones con cualquier otro elector. Nuestra opinión es que el voto útil es un asco. El vernos forzados a votar una opción distinta de aquella con la que más nos identificamos es algo que no tendría que suceder. Pero al mismo tiempo hay que ser prácticos. La realidad es que después de Marzo nos va a gobernar el PSOE o el PP. Si votamos en una de las provincias "calientes" en las que el resultado está en el aire, si nuestra opción política no tiene opciones de obtener un escaño, lo mejor es considerar quién queremos que gobierne y ayudar con nuestro voto a la opción preferida (o la que menos nos disguste), aunque sea "con la nariz tapada". Seguro que no nos hace gracia este voto pero seguro que nos hace mucha menos gracia que gobierne el partido que no deseamos. Si, por el contrario, votamos en una de las provincias "aburridas", no tiene sentido emitir un voto útil que tampoco va a ayudar a nadie, así que en este caso lo mejor es votar a nuestro partido elegido aunque no sirva para nada, por lo menos votaremos tranquilos sabiendo que no hemos contribuido a que gobierne quien no deseamos. ¿Qué podemos hacer? El Utilómetro nace como una herramienta para dar a conocer esta realidad a los votantes españoles. Hemos pretendido que sea lo más políticamente neutra posible (seguro que habrá quien opine lo contrario, le pedimos por adelantado nuestras disculpas). Esta herramienta no está financiada por ningún partido político o grupo de opinión. Simplemente somos un grupo de personas a las que les disgusta el sistema electoral actual y quieren ponerlo en evidencia. También queremos ayudar a la gente a emitir un voto informado y útil. Utiliza la herramienta y descubre si tu voto es útil y actúa en consecuencia. Si tu voto es realmente útil asegúrate de ir a votar (si crees que no vas a poder ir, hazlo por correo) y anima a tus amigos y conocidos a hacerlo. Informa a todos tus conocidos de la existencia de esta herramienta, sobre todo a los que viven en las provincias más "calientes" (Álava, Alicante, Barcelona, Cádiz, Castellón, Ciudad Real, Córdoba, Girona, Guipúzcoa, Las Palmas, León, Lleida, Madrid, Murcia, Sevilla, Sta Cruz de Tenerife, Tarragona, Teruel, Valencia, Vizcaya y Zaragoza) Apoya a los partidos que promuevan un cambio de la ley electoral para tener un sistema más justo y proporcional. Comenta con tus amigos y conocidos esta situación y ayúdales a comprender que tenemos un problema. ¿Qué puede cambiar? Hay varias soluciones para tener un sistema electoral más justo y proporcional. La más sencilla y la única que no necesitaría reformar la Constitución, sería la de aumentar el número de diputados. Si en lugar de un congreso de 350 diputados tuviésemos uno de 400 diputados habría más diputados para repartir por cada provincia y haríamos que cada provincia fuese un poco más proporcional. Es un arreglo chapucero que no ataca la fuente del problema pero al ser algo bastante fácil de hacer puede ser un primer paso en la dirección correcta (el mayor problema es que tendríamos a más diputados a los que pagaríamos por leer el periódico en el escaño) El sistema más proporcional posible y el que mejor representaría a todo tipo de minorías sería la circunscripción electoral única, los diputados se repartirían según el porcentaje obtenido en todo el conjunto del estado. El principal problema de este sistema es que suele generar parlamentos difíciles de gobernar, con un número grande de partidos que necesitan aliarse para gobernar. Normalmente se suelen poner los ejemplos de Italia o Israel para defender esta objeción. Nosotros no estamos tan seguros de que tener un parlamento más fraccionado sea algo malo. La verdad es que este es el sistema que más respeta la voluntad de la gente. Hay otros sistemas mixtos en los que una parte de los diputados se elige mediante unas circunscripciones territoriales y otra parte mediante una circunscripción única nacional. Este sería el caso del modelo alemán que se considera un ejemplo de un sistema que tiene una muy alta proporción de proporcionalidad eliminando alguno de los principales problemas del sistema de circunscripción única. Otro sistema mixto que se ha propuesto en España es el de crear una circunscripción especial de unos 50 escaños en la que se recojan los votos que no han obtenido un escaño en el reparto por provincias. Por último, una opción que se podría ajustar bastante a la realidad española sería el hacer que la circunscripción no fuese la provincia sino la comunidad autónoma. De nuevo esto no resolvería todos los problemas, seguiría habiendo algunas circunscripciones con muy pocos diputados, pero sería un claro avance en la mayoría de los casos y es algo que, desde luego, tendría bastante más sentido en un sistema político tan basado en las comunidades autónomas como el nuestro. En cualquier caso no queremos abogar por un sistema electoral concreto. Lo que nos parece es que el actual es muy deficiente y lleno de problemas y queremos que se pueda abrir el debate y pensar en la necesidad de cambiarlo en el futuro. El Utilómetro: "porque no todos los votos son iguales" |